miércoles, 11 de enero de 2017

EL NÚMERO 41 SUELE ASOCIARSE EN MEXICO CON HOMBRES HOMOXESUALES

El número 41 suele asociarse en México con hombres homosexuales
Pero en su historia existen detalles que apenas ahora empiezan a revelarse. El origen es un baile de 42 hombres realizado la noche del 17 de noviembre de 1901 en el centro de Ciudad de México. La mitad vestía ropa de mujer y el resto trajes masculinos. Varios de ellos eran personas adineradas y formaban parte de la élite social de esos tiempos. El festejo fue interrumpido por la policía que arrestó a casi todos: sólo uno logró escapar.
homoxesualidad
El caso fue uno de los mayores escándalos sociales de la época conocida como el 'Porfiriato', pues el presidente era Porfirio Díaz. De hecho, según una leyenda muy conocida en México, quien logró escapar esa noche era su yerno, Ignacio de la Torre y Mier. Pero durante más de un siglo, la identidad del resto de los detenidos no se conoció.
Hasta ahora que el abogado Juan Carlos Harris, quien se define como "historiador frustrado", localizó los nombres de 7 de ellos en los archivos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Las personas identificadas porque promovieron amparos contra su conscripción forzada en el Ejército, son: Pascual Barrón, Felipe Martínez, Joaquín Moreno, Alejandro Pérez, Raúl Sevilla, Juan B. Sandoval y Jesús Solórzano. Pero Harris encontró algo más: una serie de abusos y violaciones contra los detenidos que, más de un siglo después, empieza a develarse.
Detención ilegal

El escándalo de 1901 se conoce como "El baile de los 41 maricones". Se realizó en la calle de La Paz, en lo que hoy es el Centro Histórico de la capital y cerca de Palacio Nacional, la residencia del presidente Díaz. Según los diarios de la época –la única fuente documental del caso– un policía escuchó ruido en una casa, a las 3:00 AM, y al asomarse descubrió a las parejas.

escándalo
Entonces pidió refuerzos para capturarlos, algo que según el abogado Harris era ilegal. "No existía un motivo para haberlos detenido", le dice a BBC Mundo. "Jurídicamente la homosexualidad como tal nunca ha estado prohibida en México". Pero casi todos fueron arrestados, excepto el yerno de Porfirio Díaz según la leyenda. Luego fueron obligados a barrer las calles de la capital mexicana con la ropa del festejo, algo que también fue irregular pues ninguna ley establecía esa sanción.
Otro abuso fue el escarnio en los periódicos. Uno de ellos, llamado Hoja Suelta, publicó incluso una canción para burlarse de ellos. La composición se llamó 'El corrido de los 41' y fue acompañado con grabados de José Guadalupe Posada. El artista es uno de los grabadores más importantes de México, autor del famoso personaje 'La Catrina' que elegantemente representa a la muerte. Con ese escándalo nació la 'Leyenda de los 41'. Pero aquí no termina la historia.
Trágico destino

En las horas siguientes a la redada varios de los detenidos fueron puestos en libertad. Juan Carlos Harris cree que pagaron a la policía y las autoridades de la capital para conseguirlo. Fue el caso de los más adinerados o quienes formaban parte de familias conocidas en el entorno social del 'Porfiriato'.
15 años provocó que los mexicanos asociaran el número 41 con los homosexuales.
El resto, sin tantos recursos, fueron incorporados por la fuerza en el Ejército. Varios fueron enviados a combatir en la 'Guerra de Castas' que en ese entonces se libraba en Yucatán, en el sureste del país. "Fue una especie de destierro y la única forma que encuentran para hacerlo es metiéndolos al Ejército, una especie de leva", cuenta el abogado. No se conoce el destino final de ellos, aunque según Harris y algunos historiadores que investigaron el tema, murieron en las batallas.
Aunque no se ha documentado es muy posible que dentro del Ejército hayan sufrido abusos, porque nunca se ocultó a los soldados la razón de su reclutamiento, destaca el abogado. "Fueron detenidos, sufrieron un escarnio fuertísimo", explica. "Es una cuestión muy grave y no nada más las tonterías que ciertos grupos sociales lanzan".
115 años después
José Guadalupe Posada se publicó en los diarios de la época.
¿Por qué los mexicanos asociaron el número 41 a la homosexualidad?
Una de las razones es el escándalo que significó el baile y la cantidad de personas detenidas, explican historiadores. Pero también influyó la posición social de algunos participantes, dice Harris. El escarnio que se desató fue una especie de venganza social. Una reacción de molestia por lo que en la época se conocía como "la decadencia de los lagartijos", el apodo de entonces a las personas adineradas del Porfiriato.  Y también evidencia el profundo cariz de homofobia que incluso ahora, 115 años después del baile, permanece en algunos sectores del país.

Por eso es importante identificar a quienes fueron detenidos, dice el abogado, pero sobre todo recordar cuál fue su destino. "Hay intentos muy serios, muy graves de retroceso, incluso buscando la supresión de derechos civiles", explica. "A lo mejor no entendemos lo que eso significa. Es algo muy grave".

Fuente Historia: El número 41 suele asociarse en México con hombres homosexuales BBC/Mundo
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Los ácidos grasos Omega-3 previenen el lupus

Un nuevo estudio llevado a cabo por la Universidad Estatal de Míchigan (EE.UU.) sugiere que el ácido docosahexaenoico (DHA), un ácido graso esencial poli insaturado de la serie omega-3, presente en el aceite de pescado y en los suplementos dietéticos, tiene el potencial de prevenir el lupus, una enfermedad crónica autoinmune que ataca por error las células y los tejidos sanos. 
                                                                                                          ¡Busca aquí...!
                                                                                                      
                                                                                               ¿Enfermos del alma?
Desde que el mundo se creó, ellas son incidentalmente, inquilinos en silencio, entrañando efectos nocivos, en otras ocasiones habitantes de terror que podrían conducir  a estados delirantes y hasta la muerte. Estamos hablando de las enfermedades del alma lo cual no quiere decir que las haya solo del cuerpo o solo del alma. Es sabido que la más leve molestia física conmueve al espíritu, además que cualquier trastorno anímico afecta al cuerpo, aún sea, en el comportamiento o en el gesto.


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sábado, 10 de diciembre de 2016

¡LA IRA EL ODIO Y LA AGRESIVIDAD DAÑAN LA SALUD!

¡La ira, el odio, y la agresividad, dañan la salud!

La ira y agresividad son sentimientos negativos que causan serios daños a la salud. Cuando los acumulas y no encuentras manera de drenarlos, llega el momento en que naturalmente se manifiesta a través de enfermedades o síntomas. Pero ¿qué pasa en el cuerpo cuando sientes odio?

Aunque el odio es una emoción natural, perjudica la salud física y mental; altera tu estado de ánimo, generando estrés, ansiedad y hasta depresión.

resentimiento
Existe una comunicación perenne entre la mente, las emociones y el cuerpo. Cuando hay ira u odio se liberan hormonas y sustancias como la adrenalinacortisolprolactina; mientras más tiempo se vuelcan en el organismo más daño sufre el sistema inmunológico y el cuerpo en general es más susceptible, explica Robert Ader, investigador de la Facultad de Medicina y Odontología de Rochester.

Relación con el cerebro

Investigadores del Laboratorio de Neurobiología del University College de Londres encontraron que cuando se siente odio se activa la zona central del cerebro, conocida como putamen y la ínsula, ubicada en la superficie lateral.

Estas áreas son las mismas que se activan cuando se siente el amor romántico. Es lógico que estás partes se estimulen porque son pasiones que pueden llevar a cometer actos  irracionales y agresivos, explica Semir Zeki, investigador del Laboratorio de Neurobiología del University College.

El odio es el producto de resentimientos; es la cara opuesta del amor. Se expresa una actitud hostil, agresiva y repulsiva en contra de algo o alguien. Esta puede ser por frustraciones, rivalidades o envidia… Es un sentimiento inagotable que cuesta trabajo perdonar y olvidar.

Presión que no te deja sentir

Otras afecciones que ganas cuando acumulas este sentimiento adverso son una presión sanguínea y ritmo cardiaco elevado. Además, tiene muchas posibilidades de padecer alguna enfermedad del corazón.

Cuando sentimos algo negativo hacia una persona, el cuerpo entra en una lucha, esto genera cambios como el aumento de la presión sanguínea; surge la ira y el sistema inflamatorio responde a la amenaza, explica Charles Raison, director clínico del Programa Mente y Cuerpo de Emory University.

Cuando estás percibiendo ese dolor y solo deseas venganza o buscas represalias, desperdicias tu energía y pierdes el enfoque de tu presente, lo cual lleva a afecciones del sistema digestivo y nervioso.

odio


Para Irina Matveikova, especialista en endocrinología y nutrición clínica, las emociones las resiente el estómago. La tensión nos provoca un nudo o vacío ante la frustración que se somatiza o refleja en una enfermedad, hasta el grado de desarrollar una úlcera de estómago.

Aunque en el momento no sientas cambios físicos o síntomas en tu cuerpo, si se continúa alimentando el rencor el cuerpo tarde o temprano estalla afectado y pasará la factura. De ahí la importancia de sanarse emocionalmente para poder disfrutar plenamente de la vida. ¿Por qué cosas has sentido odio?


Fuente Historia original: ¿Qué pasa en tu cuerpo cuando sientes?/ odio?/http://www.salud180.com/salud-dia-dia/que-pasa-en-tu-cuerpo-cuando-sientes-odio

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¿Como ayudar a un deprimido?


deprimido

Es recomendable que cuando los matrimonios se peleen; por cualquier circunstancia, no lleguen a la fase depresiva. Es posible que discutan de una manera tal que alguno de los dos ignore la enfermedad del otro y no comprenda su conducta que; antes era dicharachera, alegre, activa, feliz, de risa fácil y luego llegar a llorar sin ninguna causa aparente, de no querer levantarse de la cama.



Toque terape¡éutico
Toque terapéutico


El toque terapéutico (TT) es un tipo de medicina energética mediante el cual el terapeuta mueve sus manos sobre el  “campo energético” del paciente, para dirigir, presuntamente, el flujo del chi o prana para que el paciente pueda sanar. El TT se basa en la creencia de que cada ser vivo tiene un “campo de energía vital“, que se extiende más allá de la superficie del cuerpo y genera un aura. 

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viernes, 11 de noviembre de 2016

¿PSICOLOGÍA CRIMINAL, TEORÍA?

¿Psicologia criminal, teoría?
La Psicología cuenta con varias herramientas teórico-practicas que permiten comprender y predecir el comportamiento humano. Entre sus herramientas se encuentran la teoría del aprendizaje, las teorías de la personalidad,  las teorías de la motivación, la teoría de grupos, la teoría de la organización y la teoría social.
La Psicología criminal

En relación al comportamiento criminal, la Psicología trata de averiguar, de conocer qué es lo que induce a un individuo a delinquir, porque la idea de castigo no le hace renunciar a sus conductas criminales. La tarea de la psicología consiste en aclarar su significado en una perspectiva histórica genética.

Psicología criminal
Con el estudio de la personalidad del delincuente se logra el psicodiagnóstico que permite la realización de un pronóstico, en base al cual pueda diseñarse un tratamiento adecuado para su readaptación, a través de una labor terapéutica integral.

En el ámbito penitenciario, la tarea psicológica implica abordar los dos aspectos del diagnóstico y del tratamiento. El trabajo psicológico con individuos delincuentes conlleva necesariamente un enfoque social, ya que el delito es una transgresión, una alteración o violación a una norma social. Por ello, la psicología parte de un diagnóstico que tiene como objetivo conocer quién es el individuo que llega a la institución penitenciaria.
El diagnóstico psicológico

El diagnóstico puede ser individual, grupal o institucional. En el diagnóstico individual se busca lograr un conocimiento de los múltiples y complejos aspectos de la personalidad del delincuente. Se utilizan por lo regular las siguientes técnicas: Historia clínica, test de inteligencia, test proyectivos, inventarios de personalidad, test de intereses y actividades, entrevistas focalizadas y abiertas, análisis de casos. Este arsenal psicométrico debe ser utilizado con un criterio profesional y un enfoque objetivo ya que si bien proporciona datos relevantes sobre actitudes e inclinaciones de la persona, no ofrece una certidumbre al 100 % acerca del comportamiento futuro en un momento dado.
Para una realización adecuada de los estudios psicométricos se requiere de una sólida formación académica del examinador, además de experiencia clínica y sensibilidad personal. La inadecuada utilización de estas técnicas, cuando no están destinadas para el tratamiento, sino para diagnosticar a la persona y “proteger” a la sociedad, acerca a los sitemas penitenciarios a controles sociales de corte totalitario.

En el diagnóstico grupal, se busca conocer las características de un grupo especial dentro del penal, agrupados por diversas variables: tipo de delitos, edades, escolaridad, etc. Aquí pueden emplearse las siguientes técnicas: test colectivos de inteligencia, test de personalidad, test proyectivos, dinámicas grupales de simulación, dramatización, juego de papeles, etc. La técnica grupal permite desarrollar programas de sensibilización en los internos, lo cual le permite clarificar valores, actitudes y comportamientos.
Psico-criminal
En el diagnóstico institucional se intenta conocer las características psicosociales que presenta la institución o la organización. Abarca a todos los niveles de un centro de readaptación social, concebido como organización y como institución. Las técnicas que se utilizan son las entrevistas individuales, test colectivos, análisis de la comunicación organizacional, formal e informal, diagnóstico de procesos organizacionales, del clima organizacional, grupos informales, liderazgo, etc. El profesional de la psicología puede jugar un rol de agente de cambio interviniendo para realizar programas de capacitación dirigidos al personal administrativo y custodios implementando programas de formación de equipos de trabajo, de liderazgo, motivación laboral y de sensibilización en el trato con los y las internas.
Así como optimizar los recursos humanos que colaboran en el centro penitenciario y disminuír con ello los índices de violencia que se presentan en su interior. Es necesario valorar la aportación de la psicología al interior de un centro penitenciario, ya que su intervención permitirá fortalecer los objetivos de readaptación de los internos, sobre todo si se considera que la situación al interior de dichos centros es realmente explosiva por los problemas de sobrepoblación, rezago en la revisión de expedientes, etc. 
                                                                                                  
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¿Café contra la depresión?

TAZA DE CAFÉ


Tómate una taza de café. Puede hacer bastante por tu estado anímico. Desde hace tiempo se sostiene en círculos científicos que previene el cáncer, protege la próstata, reduce el riesgo de mal de Parkinson, tiene efectos antioxidantes y es diurético, y ahora se le suma una nueva propiedad: Antidepresivo.
En una investigación realizada entre 50 mil estadounidenses, en la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, establece; las mujeres que beben dos o más tazas de café al día, son menos propensas a deprimirse. “No está claro porque tiene este efecto, pero los autores creen que la cafeína en el café puede alterar la química cerebral. De hecho, el café descafeinado no tiene el mismo efecto”, reseñó la agencia de noticias BBC en su website/www.bbc.co.uk.   



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martes, 11 de octubre de 2016

LAS LOCURAS DE LOS MATASANOS DEL PASADO

Las locuras de los matasanos del pasado
Sangrías, pócimas con huesos de muertos, castraciones… Lo hacían con buena intención, pero el desconocimiento llevó a muchos doctores a cometer atrocidades.
La historia de la medicina tiene algunos puntos oscuros, en la forma de errores, prácticas sin sentido, conceptos anatómicos disparatados e ideas extravagantes que determinados médicos aplicaron sin piedad a sus pacientes. Algunas de estas prácticas perduraron siglos, hasta que la investigación seria consiguió dejarlas de lado. Otras no pasaron de ser experimentos puntuales, tan inútiles como sorprendentes.
anagoria
Una de las publicaciones médicas más prestigiosas de la historia debe su nombre a un error descomunal: The Lancet, fundada en 1823 y todavía existente hoy en día. Se llama así por la lanceta, un instrumento básico en el equipamiento de todos los médicos de tiempos pasados, que lo empleaban fundamentalmente para llevar a cabo sangrías.
 Hay ideas y procedimientos que no estarían fuera de lugar en una novela de terror
Según cuenta Douglas Starr en su libro Historia de la sangre, la práctica de forzar el sangrado ha sido la que mayor tiempo ha perdurado: más de 2.500 años desde que apareciera en las antiguas civilizaciones griega y egipcia. Su origen es incierto, si bien suele relacionarse con la llamada teoría de los humores –los cuatro elementos (flema, bilis negra, bilis amarilla y sangre), de cuyo equilibrio dependía la buena salud–, formulada por los griegos. Purgar el cuerpo de la sangre mediante extracciones continuas permitía restablecer este equilibrio y curar desde la neumonía a las jaquecas, pasando por la hipertensión o las fracturas de hueso.
Y ello a pesar de que jamás pudo demostrarse ni uno solo de estos efectos. Este método contó con partidarios tan entusiastas como Guy Patin, decano de la Facultad de París, que en el siglo XVII la creyó un remedio milagroso. Además de utilizarla profusamente en pacientes de toda edad y condición, predicaba con el ejemplo: sangró a su mujer doce veces por una congestión, a su hijo veinte veces por una fiebre, y a su octogenario suegro y a él mismo en siete ocasiones por un catarro.
Transfusiones animal-ser humano
No fue esta la única práctica temeraria relacionada con la sangre: en el siglo XVII Jean-Baptiste Denis, médico de Luis XIV, estaba interesado en experimentar los efectos de la transfusión de sangre animal a los seres humanos. Tras un año de prácticas preliminares entre distintos animales, en 1667 inyectó sangre de ternero a un hombre que sufría de violentos y repentinos ataques de cólera. El razonamiento de Denis era que la mansedumbre natural del bóvido se trasladaría a su paciente y frenaría sus trastornos.
Denis ni sus colegas ingleses, que se entregaron a experimentos similares, podían saber entonces que las proteínas de la sangre animal son incompatibles con las de la humana: por consiguiente, lo que estaban haciendo realmente era disparar el sistema inmunológico del enfermo. Este producía enormes cantidades de anticuerpos para rechazar las células invasoras: “Los riñones se esfuerzan por filtrar la hemoglobina tóxica y los fragmentos de células. Los glóbulos rojos mueren a millones y la hemoglobina oxigenada ennegrece la orina”, cuenta Starr.
La osadía provocada por la falta de información preliminar y las suposiciones audaces han dado lugar, a lo largo de los siglos, a un apreciable número de prácticas pseudomédicas con resultados entre lo absurdo y lo homicida. Es obvio que, con los conocimientos de sus respectivas épocas, poco podían saber los galenos sobre lo que realmente hacían, y estaban convencidos de actuar en beneficio de sus pacientes y de la ciencia médica. Con todo, hay ideas y procedimientos que no estarían fuera de lugar en una novela de terror… O de humor negro.
Lejos de ser formuladas por individuos extravagantes, algunas de las teorías y terapias de mayor desarrollo nacieron de profesionales de la medicina muy respetados en su época. Un buen ejemplo es el alemán Georg Stahl (1660-1734), creador de la llamada teoría del animismo: era el ánima –el alma– la que albergaba la causa última de la vida y controlaba los procesos orgánicos, por lo que muchas enfermedades se debían a actividades mal orientadas del espíritu.
La fiebre no era sino la lucha anímica por expulsar la enfermedad, por lo que no debía combatirse. Además de esta teoría, dudaba de la eficacia del opio o de la quinina, yrecomendaba la castración como remedio contra las hernias. Hay que decir que Stahl llegó a ser médico personal del rey Federico Guillermo I de Prusia, que falleció a la edad de 52 años.
El sistema varió poco a través de los siglos: la lanceta –un afilado cuchillo de doble filo– abría una vena con un corte diagonal o longitudinal, mientras un torniquete controlaba el flujo de sangre, que se recogía en un recipiente calibrado para medir las cantidades.
sanguijuelas

Sanguijuelas curativas 
También fue grande la influencia de François Joseph Victor Broussais (1772-1838), catedrático de Patología en la Universidad de París, que basó toda su terapéutica en el principio de irritación: la vida misma no era sino el producto de esa reacción, que excitaba los procesos químicos del organismo y, cuando era excesiva, llevaba a la inflamación gastrointestinal, fuera cual fuera la enfermedad. Tuberculosis, sífilis y trastornos mentales se originaban en el intestino, así que no valía la pena recurrir a la localización en los diagnósticos.
Si la idea era peligrosa, su terapia lo era más aún: reducir las inflamaciones mediante un régimen bajo en calorías y el sangrado –otra vez– utilizando sanguijuelas. Broussais llegó a ser tan popular que Francia tuvo que importar estos hirudíneos para atender la demanda: si en 1825 se utilizaron algo más de dos millones de estos invertebrados, para 1833 la cifra superó los 41 millones.
Resulta curioso que, en ocasiones, las ideas estrambóticas procedan de profesionales que en otros campos hicieron contribuciones valiosas a la ciencia médica. Fue el caso de Pierre Adolphe Piorry (1794-1879), que en el siglo XVIII contribuyó a mejorar el diseño de los estetoscopios y realizó avances indiscutibles en el campo del diagnóstico por percusión o pleximetría. El problema fue que declaró que cada órgano –pulmones, hígado, corazón– tenía un sonido propio con el que respondía a la percusión, algo que se demostró completamente falso.
Por su parte, Jean Baptiste Brouillard (1796-1881), que realizó grandes avances sobre las enfermedades del aparato circulatorio y del sistema nervioso, pasó sus últimos años defendiendo las sangrías como terapia, a pesar de que por entonces su eficacia estaba más que cuestionada. Además, no dejó de desautorizar las investigaciones de Louis Pasteur.
Sin embargo, estas excentricidades eran peccata minuta al lado de ciertos experimentos.¿Qué tienen en común las flatulencias y la decapitación? Nada, en principio, salvo por los años 1814 y 1815, en que el médico François Magendie consiguió que el Gobierno de París le proporcionara los cadáveres de cuatro guillotinados con la idea de estudiar los gases que aún contenían sus estómagos.
 Como habían recibido su última comida un par de horas antes de la ejecución, “la digestión estaba plenamente activa en el momento de su muerte”, según escribió. Magendie extrajo gas de cada cuerpo en cuatro puntos del aparato digestivo, y midió sus componentes. Sus conclusiones fueron que la mayor cantidad de hidrógeno no estaba contenida en el condenado que había comido lentejas, sino en el que había elegido queso gruyer y pan. Es para preguntarse si el resultado de sus investigaciones mereció pasar por un proceso tan macabro.
Los siglos anteriores ya habían visto la aparición de otras prácticas aberrantes basadas en el principio de correspondencia que prevaleció antes de la llegada de la medicina moderna. Por ejemplo, Plinio el Viejo escribió que los heridos se curaban matando un animal con el mismo hierro que los había herido a ellos y comiendo su carne, y estaba convencido de que el hierro que había quitado una vida humana tenía virtudes terapéuticas. Eran creencias que estaban relacionadas con el influjo que se suponía tenían los cadáveres sobre los vivos.
disección

Las propiedades 'benéficas' de un cadáver
Dicho influjo se manifestaba en sus supuestas propiedades curativas, recogidas por el historiador Philippe Ariès: “La lista de las propiedades benéficas del cadáver llega incluso albrebaje afrodisiaco, compuesto a partir de los huesos calcinados de cónyuges felices y de amantes muertos. Los vestidos de los muertos, un fragmento incluso, curan los dolores de cabeza y las hemorroides”.
Uno de los principales defensores de esta creencia fue el médico luterano alemán Christian Friedrich Garmann, autor del libro póstumo De miraculis mortuorum, donde incluía la receta del agua divina, de propiedades prácticamente milagrosas: el ingrediente principal era el cadáver de un hombre que gozara de buena salud, pero que hubiera fallecido de muerte violenta.
Ese cuerpo se cortaba en trocitos, incluidos huesos y vísceras, se mezclaban bien con la sangre y se reducían a líquido en un alambique. El producto resultante era un test infalible para determinar si un enfermo iba a curarse o no. Al brebaje se añadían unas gotas de su sangre y si estas no se disolvían era señal de muerte. Ariès advertía de que este tipo de preparados, por razones obvias, eran muy costosos y complicados de preparar y, por tanto, estaban reservados a la gente adinerada o poderosa.
Uno de estos afortunados fue el rey Carlos II de Inglaterra (1630-1685), que durante su última enfermedad bebió una poción de 43 gotas de extractos de cráneo humano. Tuvo que llegar Pasteur para poner freno a tanta utilización de compuestos procedentes de cadáveres.
Hubo otros casos de experimentos cuestionables, cuyos sujetos, por no decir sus víctimas, fueron personas de estratos sociales más bajos. Quizá el más espectacular fuera el que se dio a principios del siglo XIX en Estados Unidos y fue recogido, al igual que el de Magendie, por Mary Roach en su libro Glup. Aventuras en el canal alimentario. Ocurrió que, a los dieciocho años, el trampero Alexis Saint Martin quedó gravemente herido a consecuencia de un disparo en el costado; tan gravemente, de hecho, que la herida nunca llegó a cerrarse.
El estropicio se convirtió en una fístula donde el agujero en el estómago se unió con los agujeros superiores en los músculos y la piel. Este fenómeno sugirió a William Beaumont, el mismo cirujano que había operado a Saint Martin, la idea de que se encontraba ante una oportunidad única y estupenda para experimentar de primera mano con la acción directa de los jugos estomacales.
Durante varios años, utilizó el orificio para introducir en el estómago del trampero diversos alimentos atados con un cordel, que recuperaba unas horas después. Algunos habían desaparecido, plenamente digeridos, como si los hubiera ingerido por el procedimiento normal; otros permanecían más o menos intactos, como era el caso de la carne cruda.
¿Qué consiguió Beaumont tras años de someter a su paciente a este método de alimentación alternativa? Según Roach, “que la digestión es química, no mecánica, pero los científicos europeos habían descubierto lo mismo dos siglos antes usando animales. Que la proteína se digiere más fácilmente que la materia vegetal. Y que los jugos gástricos no necesitan de las fuerzas vitales del cuerpo. No demasiado, en resumen”.
Dejando aparte que sobrestimó la importancia de los ácidos gástricos, pasando completamente por alto el papel de la pepsina y de las enzimas pancreáticas presentes en el intestino delgado. No faltaron las sospechas de que la aparición de una herida tan curiosa no fue casual, sino que fue intencionadamente creada por el propio Beaumont, que ya tenía en mente utilizar al trampero como conejillo de Indias. No obstante, ya se sabe: todo por el bien de la ciencia… Y en muchas ocasiones por el mal del paciente.