viernes, 23 de julio de 2010

!EL TESTIGO OCULAR¡ - ¿QUIEN HA VISTO MI LLAVE?

EL TESTIGO OCULAR


Un testigo ocular de cualquier delito puede en un momento dado prestar un testimonio valioso en un juicio. Cosa que es de cuidado porque nuestra memoria puede resultar un fiasco por engañosa. De seguro resulta fácil confundir a una persona con otra parecida en una rueda de reconocimiento y, más fácil todavía si es de una raza diferente a la propia dando por seguro que en las características de apariencia física se está menos familiarizado. Es un sentimiento generalizado en occidente (Europa, America), los orientales son todos iguales (chinos, japoneses, coreanos etc.), y viceversa. Hay una fórmula que se aplica para evitar los errores, se piensa que si el testigo ha visto a un hombre oriental cometer un delito, en una rueda de reconocimiento; se acostumbra poner a todos los hombres orientales y no uno solo.



Siempre es más fiable presentar primero una rueda de reconocimiento en la que no se incluya el supuesto delincuente porque; presuntamente hace que se le reconozca con mayor precisión en la segunda rueda. Se dice que es mejor presentar en la rueda de reconocimiento a las personas una por una en lugar de un grupo. Hay un problema adicional de los testigos oculares y es que el recuerdo puede variar según lo que se le pregunte. El lenguaje suele ser altamente engañoso. Experimentalmente se ha mostrado una película de un accidente de tráfico; a la mitad de los participantes; se les interrogó así: ¿A que velocidad cree usted que iban los vehículos cuando se estrellaron? y al otro grupo de personas: ¿A que velocidad cree usted que iban los vehículos cuando chocaron? Los primeros respondieron que la velocidad era sensiblemente mayor; porque la palabra “estrellarse” parece mucho más fuerte que “chocarse”. Esto nos alerta que debería vigilarse con bastante celo la neutralidad de las preguntas.



Un factor que influye negativamente, es si el testigo está bajo influencia alcohólica. Hay evidencia de que incluso con un bajo índice pequeño de alcohol, muchos testigos, dicen que; pueden identificar al delincuente en películas que se les mostraban, aunque este no apareciera. Existen estudios demostrativos de la influencia de prejuicios y creencias. Un ejemplo de ello es cuando se mostró a un grupo un dibujo en el que un hombre blanco blandiendo una navaja, parecía discutir con un hombre negro. El 50% de las personas del estudio recordaban después que era el hombre negro el que llevaba la navaja.



¿QUIEN HA VISTO MI LLAVE?



Frecuentemente escuchamos una la exclamación muy familiar ¿Mi llave donde está? ¿Quién ha visto mi cartera?

Llaves, carteras, lentes y otros objetos familiares son; cosas que se extravían con más frecuencia de lo deseado. Lo gracioso es que la mayoría de las veces las encontramos. Tal pareciera que si al momento en que nos damos cuenta de la desaparición del objeto perdido, se pusiera en marcha una acción oculta en nuestro cerebro, que nos guiara hacia lo que se haya perdido. A esta manifestación perceptiva la llamamos de diferentes maneras: olfato, sexto sentido, intuición o como quiera que sea, lo cual no es importante. Lo que quiera que se halle perdido se ha encontrado y, existe un algo que nos ha guiado hasta ello.

Algo nos guió, nos encaminó. Pareciera que al momento de exclamar; ¿Dónde está mi llave? ¿Dónde puse mi cartera? diéramos inconscientemente una orden a nuestro subconsciente donde empezar a laborar para dar cumplimiento a esa orden. Realmente nada se pierde, los sonidos emitidos, las palabras que pronunciamos para nosotros mismos, son oídas en alguna parte dentro de nuestro ser íntimo y llevadas en lo posible a su realización.



Algo íntimamente cuida de ello. Luego entonces, la cartera perdida, la llave desaparecida, las encontramos por casualidad. ¿Por qué?, algo que no sabemos lo que es; nos puso en el camino para encontrarlas donde quiera que estuvieran. ¿Una casualidad?

En tanto no se encuentre una palabra mejor que grafique a ese misterioso algo, la casualidad seguirá teniendo la primacía. Ciertos psicólogos están ganados con la idea de decirnos que el subconsciente es como un reloj de alta precisión en el que basta tocar un contacto para se ponga en movimiento una acción para echar a andar este complicado y misterioso mecanismo. Para algunos manejar esta hipótesis es como muy simplista; puede ser. Sin embargo esto sirve para los efectos prácticos. Tenemos que aprender a tocar ese botón cuando sea necesario.

Tibs

¿Lleva un arma para protegerse?

En caso de una agresión, ¿protege un arma a quien la lleva? Un estudio realizado por la Facultad de Medicina de la Universidad de Pensilvania (Estados Unidos) indica que; por lo general no es así. Tras excluir las situaciones que implicaban el uso de armas por la policía, los casos de personas que dispararon contra si mismo y lo de disparos accidentales, los investigadores llegaron a la conclusión de que la persona que lleva consigo un arma “tiene 4,5 veces más probabilidades de que le disparen durante una agresión que quien no la lleva” El estudio reconoció que algunas personas logran usar su arma para defenderse, pero que las posibilidades de hacerlo son escasas. La opinión de que tener un arma sirve “de defensa en un ambiente peligroso se debe analizar y reconsiderar detenidamente”, señaló el informe.

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