viernes, 8 de enero de 2010

PENSAMIENTO Y LENGUAJE ¿QUIEN PRECEDE A QUIEN?

PENSAMIENTO Y LENGUAJE ¿QUIEN PRECEDE A QUIEN?






    Existe un sentido de curiosidad por el lenguaje humano que lleva prestamente a preguntarse sobre la relación que existe entre lenguaje y pensamiento. En épocas de antigüedad desde la religión y en el sentido meramente filosófico se ha considerado el pensamiento como una facultad inherente al alma o mejor dicho como una facultad de ella o de la mente, en tanto que al lenguaje se le endilga ser un mero representante del pensamiento. En este sentido se dice que las palabras son una expresión de las ideas y, por esto primero son las ideas y luego las palabras; que sirven para transmitirlas al exterior.

    Este concepto, bajo diferentes puntos de vista se ha mantenido en el tiempo. El eminente psicólogo suizo Jean Piaget asocia la aparición del lenguaje a un cierto grado de desarrollo o lo que es igual a la adquisición de diferentes formas del pensamiento que generalmente los niños alcanzan a la temprana edad de 18 meses. En esta corta edad los niños ya pronuncian sus primeras palabras con contenido y función y, ya por estos tiempos imitan comportamientos que ya han observado anteriormente. Tanbien para esta edad es cuando hacen su aparición los primeros juegos simbólicos, juegos en que los niños atribuyen a sus juguetes un significado que va más allá de sus características reales, por ejemplo; el niño da simbólicamente las propiedades de un vehiculo a una lata de sardina, de cerveza, en ese mismo orden de ideas le da de comer a una muñeca con una cuchara vacía.

FUNCIÓN SIMBÓLICA



    Para Piaget estos comportamientos, la imitación en diferido, el juego simbólico y el mismo lenguaje son una manifestación del pensamiento (función cognoscitiva) nueva, llamada función simbólica que es el fundamento de la aparición de dichos comportamientos. Las palabras en si mismas son manifestaciones del conocimiento simbólico interiorizado. El pensamiento se entiende como una manera de conocimiento que precede el lenguaje y que por tanto lo determina.



LA ACERA DE ENFRENTE



    Lev Vigotski colocándose en la acera de enfrente dice – que el pensamiento no solo no precede al lenguaje sino que de hecho se crea gracias al lenguaje – escribiendo así defiende la idea de que el pensamiento sería lenguaje interiorizado e individual que se construye previamente en actividades sociales en colectivo. Esta forma de expresar las relaciones entre “pensamiento y lenguaje” (Pensamiento y Lenguaje titulo de un libro del precitado autor), lo lleva a incluir en esta premisa un tercer factor: el factor social. Es importante en gran parte de la actividad social lingüística humana e interpersonal, en la forma en que se gesta con otras personas en contextos interactivos.

Así las cosas de este modo el lenguaje hay que considerarlo una práctica social.

    Luego entonces dado que muchas teorías y disciplinas cercanas a la manera de pensar vigotskiano, todo pensamiento nace de una práctica social, sacando la conclusión de que el pensamiento una forma de conciencia, se genera a partir de una serie de prácticas sociales humanas y entre ellas el lenguaje. Este concepto teórico choca con la expuesta anteriormente y con las creencias del hombre de la calle que, por hábito considera al lenguaje como dependiente de los pensamientos. Por estos días aún los expertos no se ponen de acuerdo en lo concerniente a quien se supedita a quien o cual de las dos realidades precede a la otra. ¿Se piensa primero y luego el lenguaje se limita a ser el resultado de lo que se piensa o contrariamente el lenguaje propio y de los demás configura los pensamientos? Independientemente de los casos, es cierto que los pensamientos tienen casi siempre un contenido lingüístico y que hablar y pensar son dos procesos que están estrechamente relacionados que se condicionan mutuamente. Como siempre ocurre en la polarización de las cosas no está la solución y por supuesto en los extremos no la van a encontrar. Existen ya corrientes de pensamiento de diferentes teóricos que están manejando la presunta solución a esta diatriba tan importante, que coserte o congenie las ideas que se han manejado desde siempre.



TIBS



LAS LIMITACIONES FÍSICAS. Aumentan la felicidad conyugal

    “Tanto hombres como mujeres –prescindiendo de la edad- afirmaron que eran más felices en su matrimonio después de sufrir una discapacidad física”, dicen los investigadores. La incapacidad de realizar actividades de la vida cotidiana puede producir tensión nerviosa, pero también unir a los esposos. Los hombres mayores, en particular, dijeron que pasaban más tiempo de calidad con sus esposas. “Asumir tareas y responsabilidades nuevas o más centradas en el cuidado del conyugue que en otras etapas del matrimonio brindó a los hombres la oportunidad de apoyar y dedicar más tiempo a sus esposas, y, a la larga valorar más la relación”, comenta Karen Roberto, directora del Centro de Gerontología de Virginia (Estados Unidos).



    “La recesión y la crisis económica están creando una nueva clase de victimas: parejas que no pueden costearse el divorcio. En estos tiempos difíciles, a muchas les resulta más barato seguir conviviendo aun cundo no se soporten.”

(The Wall Street Journal. Estados Unidos).

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